martes, 4 de mayo de 2010

El final de una quimera

Pues sí, bombachas. Viene al pelo la canción. Y la foto. Para todos los que recordamos aquel cochinillo sabemos que fueron momentos irrepetibles, mágicos, alucinados y alucinógenos, que sabemos que no volveran pero que tampoco se iran para siempre, porque siempre los recordaremos.

A veces queremos hacer ver que no queda nada, pero queda, y mucho. La llamita se ha ido extinguiendo poco a poco, por el tiempo, el desgaste y mil historias más, pero la muy cabrona se niega a apagarse del todo. Y bien que me alegro yo. Claro que me gustaría que ardiese como una antorcha, pero me conformo con que siga alumbrando. Y sobre todo dando calor. Sobre todo ahora, que seguro que miras por la ventana y el cielo es gris y no para de llover. Ahora es cuando te tienes que arrimar a la llamita buscando calor. Y nosotros desde aquí igual.

Porque siempre se trato de eso. De darnos calorcito del bueno, de estar, sobre todo, en las malas, que en las buenas las palmadas en la espalda ganan por goleada.

Disfruta de tu exilio (espero que breve) por tierras guiris y acuerdate, acuerdate mucho que es lo mejor que nos queda.

Un abrazo

http://www.youtube.com/watch?v=Kv9iqcRkMk8