viernes, 21 de noviembre de 2008

Pavada Nº 4

he llamado a esto pavadas por ti cariño. es que me encanta tu forma de decir pavada. también me gusta cuando me llamas boludo, o cuando sueltas algún orto o cualquier palabreja de esas que no se de donde las sacas, como tampoco se de donde viene esa maravillosa e irritante manía o aspiración o sueño de ser argentina cueste lo que cueste, de donde viene querida? porque tu Borges y Cortazar te crees que son discotecas de moda y Federicco Luppi una nueva marca de ropa. no te enfades fresita pero lo de la cultura no es tu fuerte: literatura poca y mala y cine mucho pero también muy malo. y fútbol no digamos, conoces a Maradona porque es imposible no conocerlo pero vos no sabés quien es Mario Alberto Kempes ni siquiera Batistuta (ya se me pegó: empezamos con lo de las pavadas y yo acabo escribiendo mi rayuela de arena, medio en francés medio en argentino macarrónico (lo de macarrónico tanto el francés como el argentino)) y luego te pregunto y me sales con lo de la sangre que corre por tus venas (masacradas): sangre argentina de tu abuela materna, sangre cheyenne de tu abuelo materno (que digo yo como cojones se casaron un indio cheyenne de la Norteamérica del norte con una argentina de la Sudamérica del sur, y además más sur imposible), sangre inglesa de tu abuelo paterno y sangre india de tu abuela paterna (y aunque esto es más posible, tu no sabes nada de colonización ni de te inglés en el Taj Majal). y siempre acabamos con tu enfado de platos rotos contra la pared y tres días sin saber de ti cuando te digo que tu tatarabuelo materno fue Colón y tu tatarabuelo paterno el terrible pirata Scott que escondió su tesoro en una isla del pacífico y que un día de estos vamos a ir a buscar porque es tuyo por derecho propio. es que te enfadas con nada princesa mía, yo te lo digo con cariño y, lo reconozco, con cachondeo, pero es que, quién se va a creer esa historia tuya de la sangre? y además si es verdad porque sólo te da por decirme boludo y no me dices fuck you o porque no gritas Jerónimo a pleno pulmón cuando hacemos el amor.pero bueno luego siempre llega las maravillosas reconciliaciones, cuando tu vuelves y compras una nueva vajilla para la próxima, porque si me tiras otra cosa no es lo mismo verdad? esos días de reconciliación si que estás encantadora: no hablas mucho, haces buenas comidas y follas, perdón haces el amor (se me ha escapado cariño, no me lo tomes en cuenta) mejor que nunca, como si fuese la primera vez pero sabiendo lo que haces.

sábado, 15 de noviembre de 2008

Pavada Nº 3

la turbación (y lee bien querida, que tu y yo ya nos conocemos: pongo turbación y no masturbación, malpensada) retomo: la turbación emocional puede que para algunas personas sea un estado óptimo para escribir, pero a mi me ocurre lo contrario. también puede ser esta insuficiencia de nicotina y este abuso de las cuatro paredes y de bata de noble venido a menos. pero es que son ya tres días sin fumar, sin cambiarme de ropa, sin lavarme y en un estado constante de alerta en el corazón, por si vuelve a pasar de nuevo otra procesión de elefantes y me lo espachurran como la última vez. y sigo teniendo esas ganas locas de ti y de tus manos pero mezcladas con unas ganas de odiarte y de ser yo el elefante jefe de la procesión que pase por ti. si a todo esto lo aderezamos con una singana muy extraña, como de adolescente enamorado por primera vez (y eso si que es imposible, verdad querida: llevo enamorándome todas las noches desde los 13 años. siempre debajo de las sábanas y de forma húmeda, pero amor al fin y al cabo)
también influye en todo esto la música que no escucho por miedo y por esa propia desgana extraña de la que te hablo. pero es que estoy seguro de que oyendo algunas canciones que tu y yo sabemos alguna de ellas me explica lo que me pasa por que al tipo que canta le paso hace veinte años y si escucho la radio simplemente me van a echar en cara que me preocupe de problemas tan insignificantes cuando hay guerras en el mundo. a si que hay está el equipo, bien calladito, suplicando clemencia y yo haciéndome el fuerte (que patético! sólo soy fuerte frente a una máquina inútil y sin sentimientos. aunque bueno, hay algunas personas que tienen menos sentimientos que un walkman..., verdad querida? (no es una indirecta)) como puedes ver amor mío le he cogido el gustillo a esto de los signos de puntuación (mal)mezclados y ya no paro. algún día escribiré un libro entero que será un paréntesis y dentro de este paréntesis otro y así sucesivamente: un paréntesis de mil páginas. ya es triste, el paréntesis como forma de vida, como escondrijo secreto alguien tan cobarde que va a seguir adelante sin querer ni siguiera mirar atrás. pero es que son tan bonitos los paréntesis, con esa curvatura de paraguas que protege de los chaparrones y de los escupitajos (y yo de escupitajos entiendo un rato. tu me lo has enseñado piel de melocotón)
así que en estos días se junta todo, y salen brebajes muy extraños, ungüentos que dan miedo. me salen las ganas de ti y las ganas de emborracharme a base de anís, las dos cosas juntas, como si fuesen la misma cosa (es que no es la misma cosa?) me salen las entrañas en pequeñas porciones y se mezclan con la tinta, las hojas, el diario que no tengo, el libro del paréntesis y una buena botella de whisky escocés (quizás porque todas estas cosas son las que me forman, las que conforman mis entrañas de hombre singular) me salen las ganas de fumarme un enrome puro habano (yo que odio los puros desde el mismo día de mi nacimiento o del suyo, que ya no se que o quien nació primero) pero enfrente están las ganas de dejar de fumar para siempre (ya se que no te gusta que blasfeme contra dios nicotina, pero es que tengo la garganta como papel de lija corazoncito)

jueves, 13 de noviembre de 2008

Pavada Nº 2

oyendo viejas canciones de los sesenta, tan optimistas que yo quiero ser un hijo de las flores. fumando cigarrillos extraños y corriendo con mi cámara por los caminos perdidos de la memoria. aquí estoy de nuevo, querida, más loco si cabe que la última vez. ya ves que hay un cambio sustancial en mi manera de escribir: la última vez estaba oyendo a Dylan, hoy estoy escuchando a los Brincos. y es que todo se mezcla en estos tiempos de tenerte y no tenerte, que al final se convierte en quererte o no quererte, es decir que se transforma en la viceversa de la margarita primaveral. y si nos ponemos a hablar de flores, carita de melocotón, siempre aparece la amapola por alguna macabra asociación de conceptos que no llego a comprender (quizás sea mejor así) es una actitud cómoda la de no saber pero sobre todo no querer saber, no conocer más allá de cosas como cruzar la calle en el momento oportuno o fumar con la mano izquierda.
el hámster a desaparecido y ahora son los gatos y esta extraña luz que me da el fluorescente semiderrumbado de mi habitación lo que me acompaña, porque obviamente tú no apareces por aquí (me refiero a mi habitación, a mis noches, a mi vida, porque lo que es en mis hojas eres la protagonista absoluta) y es que soy un poco (bastante) estúpido y ansioso y doy miedo, se que te doy miedo. se que te dan miedo estas cartitas sin importancia alguna, que simplemente nacen del amor (y vuelve la imagen de la amapola: extraño, no crees?) ya estoy otra vez mezclando los signos de puntuación, yo que no se ni cuando hay que poner mayúsculas juego a ser un gran escritor poniendo signos de ortografía muy seguidos. eso si que da miedo y no mi triste cara de asesino de libros.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Pavada Nº 1

Definición: según la RAE tenemos dos definiciones posibles para pavada
1. Manada de pavos
2. Juego de niños

Pero yo le puse este nombre por la acepción argentina de la palabra. En Argentina se usa pavada para referirse a una tontería o a algo con poco valor.

pavada nº 1

con un hámster paranoico y una música que te mete la guitarra por cualquier parte de tu oído. con estas ganas insoportables de que estés a mi lado, de que amanezcas está mañana conmigo pero sólo esta mañana y algunas parecidas, todas las mañanas sería excesivo, cariño (ya lo sé, egoísmo puro y duro) con esta persecución de la cabeza tras el tiempo y casi siempre viceversa. con el sueño, coño que son las siete de la mañana y parece que el día va a ser soleado y eso no le suele sentar bien a mis dedos sobres las teclas y por lo tanto esto no debe ser muy bueno o por lo menos debe ser muy soleado.
pero es que son tan depravadas las ganas de tener tu piel aquí cerca y es a la vez tan angustiosa la idea de que enseguida me cansaría de tu piel ahora mismo, de que me dormiría rápidamente con tu pelo haciéndome cosquillas en la nariz y yo cagándome en todo a cada estornudo. pero ahora mismo te busco entre la duermevela en la que me encuentro sumergido, entre el mundo del hámster que revuelve la comida ansioso y el tipo que escribe tan rápido que no atina con ninguna palabra, porque ya lo sabes no soy bueno con las teclas.
imagina la estampa: el hámster ajeno a todo, desordenando sus pipas y su jaula en un rincón, el tipo despeinado y con cara de tonto tumbado en la cama en calzoncillos, helado de frío pero en calzoncillos, algo que parece Bob Dylan sonando quedamente por el equipo, y el tipo que habla con el hámster echándote mucho en falta, y no es ni menospreciar al hámster ni menospreciarte a ti, simplemente es lo que hay.
y cualquier día doy la sorpresa y gano uno de esos premios literarios tan importantes que hay en nuestro país y la gente me mira de otra manera por la calle o me da por aprender a tocar la guitarra y os doy en la boca a todos; estoy buscando el talento pero entre las teclas no creo que lo encuentre y menos cuando hace sol, no hay huevos para desayunar, el periódico aún no ha llegado y es, nada más y nada menos, que tres de enero del 2000. no me digas que no acojona.

es la aprensión (se escribe aprensión? bueno da igual) que me sacude el pecho a cada respingo, como una certeza de que algo no marcha bien en tu desayuno o en mi almohada o en un lugar tan cercano que no puede pasarnos desapercibido. yo sigo hablando con el hámster, intercambiándonos la personalidad por momentos: yo buscando tu rastro por los rincones de mi jaula y el bebiendo café con el mando de la televisión echando humo. es un buen tipo el hámster, pero ni siquiera es mío aunque es más mío que de nadie y yo soy tan él como cualquier roedor que se tercie. pero querida, no me hagas mucho caso porque tengo tantas ganas de ti que no se ni lo que me digo, que locura ¡un hámster que habla! no se que me pasa. es tu ausencia eterna y es también que hoy he empezado un diario, que seguro me dura una semana no más porque me conozco y conozco mis hábitos y recuerdo lo que me pasa, para que coño iba a querer un diario entonces?
pero, querida, son las 12 de la mañana y llevo ya demasiado tiempo despierto, aunque no cambia mucho de otro día. y es que he leído a Cortazar nada más despertarme y parece que fue hace años que lo leí, y parece también que ayer hablé con Cervantes pero que Cortazar vivió hace siglos. no es extraño? bueno son las 12 de la mañana, al final si había huevos, el periódico muy escaso y, si querida, sigue siendo 3 de enero del 2000 por difícil y horripilante que parezca.

aunque en el calendario, en los relojes, en los periódicos, el el telediario y hasta en la carta de ajuste ponga que es 4 de enero yo estoy seguro que es 3, que aún no ha pasado un día, que el desayuno a base de huevos fritos, zumo y cigarrillos light aún está digiriéndose en mi estomago. y lo se porque tu pelo no a a aparecido por aquí. el hámster se queja con razón, querida, no nos haces caso ni a él ni a él (porqué yo tampoco importo mucho) pero un poco de tu pubis por aquí está noche no estaría mal, un poco de jadeos contenidos y de sudores amarillos no estaría mal está noche. de echo creo que nunca estaría mal eso, pero sólo eso. por qué te empeñas siempre en el desayuno en la cama, en las flores recién cortadas y en besos y más besos y siempre besos (y sus correspondientes vavas (es con v o con b? da igual))? ha quedado bien los dos paréntesis y luego la interrogación, al final va a resultar que eres mi musa y yo despreciando tus besos y yo sin saber aún que estoy enamorado de ti hasta el punto de escribir dos paréntesis seguidos y un signo de interrogación a continuación. es que eres maravillosa cariño, sobre todo cuando no estas, porque me dejas escribir y lo hago bien, no creas que todos mis relatos hablan de felaciones. este no, aunque pensándolo bien no estaría mal esta noche ....
bueno querida parece ser que esto va a llegar a algún sitio. seguramente acabe manchado de semen o de café, que viene a ser lo mismo en nuestro caso porque tu bebes tanto de uno como de otro. no te enfades cariño.
la verdad es que se me da mejor escribir con Bowie en la radio que con Dylan, y yo se, y tu también querida, que las comparaciones son odiosas y en este caso es imposible: Bowie es Bowie y DYLAN es DYLAN. también está mejor que el hámster este calladito en su jaula, porque empieza con su monólogo sobre Sartre y el existencialismo y al final, de tanta nausea, echa todas las pipas que le das tu con tanto mimo. pero bueno, se está bien así: mi cigarrillo, mis ganas de ti, el hámster callado, música desconocida en la radio y la cama sin hacer. al final el día no ha estado mal y no te empeñes en que es cuatro de enero, querida, porque no. sigue siendo tresdeenerodeldosmil, y sospecho que el calendario va a quedarse ahí mucho tiempo.

Pavadas

Las pavadas las escribí hace mucho tiempo, como 8 años o más. No recuerdo muy bien. Empezaron como un entretenimiento, como algo ficticio escrito en primera persona, cartas medio humorísticas que me iban saliendo. Pero, poco a poco, la realidad se fue filtrando por sus líneas y acabaron como verdaderos desahogos de todo lo que me estaba pasando (problemas sentimentales, ya sabeis)
Hay bastantes pavadas. A veces ni siquiera tienen relación unas con otras, sobre todo las primeras. Me inventé un personaje ficticio y hablé por su boca (aunque siempre se colaban referencias biográficas)
Las iré colgando poquito a poco, sin corregir, tal y como salieron en mis ya lejanos 20 o 21 años.
Os dejo la pavada nº 1. Espero que os gusten.