es una mala hora para escribir sobre ti, también es una mala hora para escribir sobre nada pero ante todo sobre ti. porque la monotonía, esa monotonía que tantas veces he criticado, se me escurre entre las manos y no se que hacer para estar contigo un ratito más. pero no me refiero a un momento de reproches y de lágrimas, quiero decir un ratito de besos y de "yo también te quiero" y de caricias más allá de lo permitido y de lo sano. porque ahora me doy cuenta que lo permitido y lo sano, aunque tu y yo siempre hemos querido que estuviese disperso, ahora mismo se dan la mano, son como hermanos o como novios en una nueva primavera. y yo, corazoncito, he leído de nuevo a Cortazar hoy y no se como voy a salir de esta, porque Cortazar sin saberlo siempre me abre los poros hacia ti, por ti. y yo, querida, no puedo hacer nada porque aquí el que dicta las normas es el bueno (y muerto) de Julio, que me dice que tu eres la Maga y yo soy un Oliveira devaluado, un Oliveira de segunda mano, porque yo no tengo los huevos de irme a Argentina, y no tengo los huevos de no quererte, y no tengo huevos para casi nada.
/a mi venirme sin prisas, dejadme a mi ritmo, siguiendo mi propio camino, no me quitéis las piedras porque también son mi camino, y las zarzas del camino también son mis zarzas; a si que retiraros del camino y dejad que me equivoque yo solito porque tengo derecho a eso, creo/
y el Olivera de Cortazar busca en la Maga el encuentro casual por las calles maravillosas de París, y yo te busco a ti por las confusas interferencias de las líneas telefónicas y por la poca prisa de los carteros y por el camino de las lágrimas solitarias y dolorosas, porque yo, Maga mía, no soy dado a llorar por causas perdidas ni por causas seguras ni por perros muertos en la carretera ni por inundaciones africanas, ni por casi nada, porque, Maga maravillosa, te quiero pero no se si es sano llorar por eso, ni siquiera preocuparme por eso.
miércoles, 3 de diciembre de 2008
lunes, 1 de diciembre de 2008
Pavada Nº 5
ya estamos otra vez, de nuevo retomo está manía de hablar contigo (ni siquiera se que existes) en estas páginas extrañas. escribo con una extraña mezcla de urgencia y miedo, y no se el porque ni de lo uno ni de lo otro, seguramente sea mi estado natural que se acentúa más cuando me enfrento a las teclas y a ti a la vez, y es que reconócelo es echarle cojones: escribir y además hacerlo sobre ti.
he sufrido varios desengaños literarios últimamente, bueno más bien han sido autodesengaños (que palabra tan maravillosa!) no te creas que soy tan estúpido como para dejar esto ni nada de lo que escribo a ningún indeseable que se crea que tiene la suficiente inteligencia como para juzgarlo (es puro y simple miedo, tu ya sabes como soy querida)
he estado pensando también en ti y en mi (pondría en nosotros, pero suena tan falso que me entra la risa) porque, no digas que no, hace tiempo que ya no somos nosotros, sólo lo fuimos algún tiempo pero ya se acabo. y es divertida está especie de farsa, de no saber pero no decir o simplemente de no querer saber. pero es un poco molesta esa vocecilla tuya que pones, de estar muy triste, de que me vas a decir algo muy importante, de que me vas a decir lo que tu, yo, dios, las piedras y hasta aquel hámster del pasado sabemos. también tengo que reconocer (esto se llamaría autocrítica, que también suena muy bonito) que yo soy tan cobarde que después de una de esas noches de ginebra (tú) y whisky (yo), de esas noches de vomitonas y frío y esos silencios de camino a casa, esas noches en las que tú te dejas llevar totalmente y me dices las cosas, sin mirarme a los ojos pero con firmeza, pues esas noches yo las ignoró al día siguiente, como si no existieran. pero bueno amor yo soy así y tú eres así, y los dos nos conocemos lo suficiente.
he dejado hoy a la radio que dance a su manera porque luego pongo a Antonio Vega y el muy cabrón (con perdón) me recuerda lo solo que estoy, lo triste que estoy, lo puta que es la vida, y todo eso ya lo se (todos los sabemos: dios, las piedras, el hámster, etc., etc.) pero lo intento disimular, ocultar, ignorar, pisotear. y el bueno de Antonio no tiene la culpa de nada, pero no es muy sano escucharle. como tampoco es sano escuchar el rumor de tripas, ni el sonido del mechero, ni casi nada.el otro día escribí algo que me pareció bueno "la conciencia es una puta y dios es su chulo" ya se que no te gusta que hable así de esos temas, ya se que en semana santa tu saldrás en procesión. se los morritos que pones cuando hablo de religión, como suplicándome que no siga, como diciéndome que hable de fútbol o de pájaros o que te insulte, pero que no siga por ese camino que te descompongo la fe. lo siento, corazón, pero es que a veces se me escapa.
he sufrido varios desengaños literarios últimamente, bueno más bien han sido autodesengaños (que palabra tan maravillosa!) no te creas que soy tan estúpido como para dejar esto ni nada de lo que escribo a ningún indeseable que se crea que tiene la suficiente inteligencia como para juzgarlo (es puro y simple miedo, tu ya sabes como soy querida)
he estado pensando también en ti y en mi (pondría en nosotros, pero suena tan falso que me entra la risa) porque, no digas que no, hace tiempo que ya no somos nosotros, sólo lo fuimos algún tiempo pero ya se acabo. y es divertida está especie de farsa, de no saber pero no decir o simplemente de no querer saber. pero es un poco molesta esa vocecilla tuya que pones, de estar muy triste, de que me vas a decir algo muy importante, de que me vas a decir lo que tu, yo, dios, las piedras y hasta aquel hámster del pasado sabemos. también tengo que reconocer (esto se llamaría autocrítica, que también suena muy bonito) que yo soy tan cobarde que después de una de esas noches de ginebra (tú) y whisky (yo), de esas noches de vomitonas y frío y esos silencios de camino a casa, esas noches en las que tú te dejas llevar totalmente y me dices las cosas, sin mirarme a los ojos pero con firmeza, pues esas noches yo las ignoró al día siguiente, como si no existieran. pero bueno amor yo soy así y tú eres así, y los dos nos conocemos lo suficiente.
he dejado hoy a la radio que dance a su manera porque luego pongo a Antonio Vega y el muy cabrón (con perdón) me recuerda lo solo que estoy, lo triste que estoy, lo puta que es la vida, y todo eso ya lo se (todos los sabemos: dios, las piedras, el hámster, etc., etc.) pero lo intento disimular, ocultar, ignorar, pisotear. y el bueno de Antonio no tiene la culpa de nada, pero no es muy sano escucharle. como tampoco es sano escuchar el rumor de tripas, ni el sonido del mechero, ni casi nada.el otro día escribí algo que me pareció bueno "la conciencia es una puta y dios es su chulo" ya se que no te gusta que hable así de esos temas, ya se que en semana santa tu saldrás en procesión. se los morritos que pones cuando hablo de religión, como suplicándome que no siga, como diciéndome que hable de fútbol o de pájaros o que te insulte, pero que no siga por ese camino que te descompongo la fe. lo siento, corazón, pero es que a veces se me escapa.
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