es una mala hora para escribir sobre ti, también es una mala hora para escribir sobre nada pero ante todo sobre ti. porque la monotonía, esa monotonía que tantas veces he criticado, se me escurre entre las manos y no se que hacer para estar contigo un ratito más. pero no me refiero a un momento de reproches y de lágrimas, quiero decir un ratito de besos y de "yo también te quiero" y de caricias más allá de lo permitido y de lo sano. porque ahora me doy cuenta que lo permitido y lo sano, aunque tu y yo siempre hemos querido que estuviese disperso, ahora mismo se dan la mano, son como hermanos o como novios en una nueva primavera. y yo, corazoncito, he leído de nuevo a Cortazar hoy y no se como voy a salir de esta, porque Cortazar sin saberlo siempre me abre los poros hacia ti, por ti. y yo, querida, no puedo hacer nada porque aquí el que dicta las normas es el bueno (y muerto) de Julio, que me dice que tu eres la Maga y yo soy un Oliveira devaluado, un Oliveira de segunda mano, porque yo no tengo los huevos de irme a Argentina, y no tengo los huevos de no quererte, y no tengo huevos para casi nada.
/a mi venirme sin prisas, dejadme a mi ritmo, siguiendo mi propio camino, no me quitéis las piedras porque también son mi camino, y las zarzas del camino también son mis zarzas; a si que retiraros del camino y dejad que me equivoque yo solito porque tengo derecho a eso, creo/
y el Olivera de Cortazar busca en la Maga el encuentro casual por las calles maravillosas de París, y yo te busco a ti por las confusas interferencias de las líneas telefónicas y por la poca prisa de los carteros y por el camino de las lágrimas solitarias y dolorosas, porque yo, Maga mía, no soy dado a llorar por causas perdidas ni por causas seguras ni por perros muertos en la carretera ni por inundaciones africanas, ni por casi nada, porque, Maga maravillosa, te quiero pero no se si es sano llorar por eso, ni siquiera preocuparme por eso.
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