sábado, 15 de noviembre de 2008

Pavada Nº 3

la turbación (y lee bien querida, que tu y yo ya nos conocemos: pongo turbación y no masturbación, malpensada) retomo: la turbación emocional puede que para algunas personas sea un estado óptimo para escribir, pero a mi me ocurre lo contrario. también puede ser esta insuficiencia de nicotina y este abuso de las cuatro paredes y de bata de noble venido a menos. pero es que son ya tres días sin fumar, sin cambiarme de ropa, sin lavarme y en un estado constante de alerta en el corazón, por si vuelve a pasar de nuevo otra procesión de elefantes y me lo espachurran como la última vez. y sigo teniendo esas ganas locas de ti y de tus manos pero mezcladas con unas ganas de odiarte y de ser yo el elefante jefe de la procesión que pase por ti. si a todo esto lo aderezamos con una singana muy extraña, como de adolescente enamorado por primera vez (y eso si que es imposible, verdad querida: llevo enamorándome todas las noches desde los 13 años. siempre debajo de las sábanas y de forma húmeda, pero amor al fin y al cabo)
también influye en todo esto la música que no escucho por miedo y por esa propia desgana extraña de la que te hablo. pero es que estoy seguro de que oyendo algunas canciones que tu y yo sabemos alguna de ellas me explica lo que me pasa por que al tipo que canta le paso hace veinte años y si escucho la radio simplemente me van a echar en cara que me preocupe de problemas tan insignificantes cuando hay guerras en el mundo. a si que hay está el equipo, bien calladito, suplicando clemencia y yo haciéndome el fuerte (que patético! sólo soy fuerte frente a una máquina inútil y sin sentimientos. aunque bueno, hay algunas personas que tienen menos sentimientos que un walkman..., verdad querida? (no es una indirecta)) como puedes ver amor mío le he cogido el gustillo a esto de los signos de puntuación (mal)mezclados y ya no paro. algún día escribiré un libro entero que será un paréntesis y dentro de este paréntesis otro y así sucesivamente: un paréntesis de mil páginas. ya es triste, el paréntesis como forma de vida, como escondrijo secreto alguien tan cobarde que va a seguir adelante sin querer ni siguiera mirar atrás. pero es que son tan bonitos los paréntesis, con esa curvatura de paraguas que protege de los chaparrones y de los escupitajos (y yo de escupitajos entiendo un rato. tu me lo has enseñado piel de melocotón)
así que en estos días se junta todo, y salen brebajes muy extraños, ungüentos que dan miedo. me salen las ganas de ti y las ganas de emborracharme a base de anís, las dos cosas juntas, como si fuesen la misma cosa (es que no es la misma cosa?) me salen las entrañas en pequeñas porciones y se mezclan con la tinta, las hojas, el diario que no tengo, el libro del paréntesis y una buena botella de whisky escocés (quizás porque todas estas cosas son las que me forman, las que conforman mis entrañas de hombre singular) me salen las ganas de fumarme un enrome puro habano (yo que odio los puros desde el mismo día de mi nacimiento o del suyo, que ya no se que o quien nació primero) pero enfrente están las ganas de dejar de fumar para siempre (ya se que no te gusta que blasfeme contra dios nicotina, pero es que tengo la garganta como papel de lija corazoncito)

1 comentario:

Asociación juvenil Utopía dijo...

JOOO,escribe más!!!que lo miro todos los días para leerte.un beso para mi escritor favorito